The Sprigs - Before I Glare Up At The Sun Through The Top Soil (Infant Tree, 2021)

The Sprigs - Before I Glare Up At The Sun Through The Top Soil (Infant Tree, 2021)

[English version below]


The Sprigs habían sido hasta ahora un absoluto misterio para mi,  los descubrí casi por accidente abriendo un show para Laila Sakini y Flora Yin Wong en el mítico Café Oto de Londres. Creo que "toda una experiencia" es la única frase que utilizaría para intentar describir el directo de esta gente, su música fue el tipo de revelación que imagino nace en el alma de un niño cuando descubre por primera vez una pasión que lo acompañará de por vida.

De una forma extraña, creo que sería más acertado decir que en este disco Sprigs inventa un sonido más que escribir estas canciones. Sus composiciones son como la banda sonora secreta del fanzine en el que siempre imaginaste trabajando a tu vecino de dos puertas más abajo, cuando veías la luz solitaria de una lámpara de escritorio brillando a través de sus cortinas hasta altas horas de la noche.

Todas las canciones de este disco están bañadas por la cálida luz de un dulce encanto, son el equivalente musical al realismo mágico y te dan la extraña sensación de estar balanceándose entre lo familiar y lo completamente nuevo todo el tiempo: como si de pronto tuvieras acceso a un catálogo de canciones que -aunque nunca has escuchado antes- recuerdas como favoritas de un tiempo lejano. "Before I Glare Up At The Sun Through The Top Soil" suena como ese espacio místico que se abre entre canción y canción en un concierto. Tiene toda la fuerza y el encanto de un accidente maravilloso, la energía vital de un robot hecho de maleza, barro y cadáveres de insectos medio secos.

Este disco demuestra una vez más (al menos a mi) que no todo está dicho. El positivismo lo-fi que emana Sprigs en su sonido es una ruta más en el camino que conduce al fantástico mundo de los sonidos que aún nos quedan por descubrir. El traqueteo de utensilios domésticos, el spoken-word fantasmal, las guitarras sumergidas...aquí el dúo del sur de Londres parece extraer de un abismo luminoso toda una serie de elementos que juntos crean un collage sonoro en el que perderse es parte vital de la experiencia.

Al igual que la extraña familiaridad de la escena imaginada de "The Wind In The Willows" que tan bien ilustra Philip Mendoza en la portada de este disco, la música de Sprigs parece emerger de los setos y la maleza, lista para ofrecer un cálido abrazo de bienvenida a quienes quieran sumergir sus cuerpos cansados dentro de su chispeante río de sonido. Quizás eso es lo que Ratty le está diciendo a un abatido Topo en la portada: cuando parezca que estamos llegando al horizonte final, condenados a residir sólos en el mundo que ya conocemos, no te desesperes. Siempre habrá alguien al frente, justo más allá de donde nosotros mismos alcanzamos a ver, esperándonos con nuevas revelaciones. Creo que esto es lo que hacen Sprigs en este disco, nos hacen saber que el mundo no está cansado, que todavía podemos asombrarnos. Mirad al suelo, corred la voz.


English Version


Until two days ago, The Sprigs had been an absolute mystery to me. I discovered them pretty much accidentally at the mythical Café Oto in London, opening a show for my long time favourites, Laila Sakini and Flora Yin Wong. The only thing that I can really say about the experience of seeing them live is that it was transporting, it lifted me right out of my chair into another space entirely. Their music was the kind of revelation that I imagine is born in the soul of a child when he discovers a life-long passion for the first time.

In a strange way, it feels more accurate to say Sprig’s invented rather than wrote the music on their new CD-R "Before I Glare Up At The Sun Through The Top Soil". It's like listening to the secret soundtrack to the never-published fanzine you always imagined the quiet guy two doors down was working on when you saw a solitary desk lamp glowing through the curtains, late into the night.

All the compositions are bathed in the warm light of gentle enchantment, the musical equivalent of magical realism. They give you the uncanny feeling of being balanced between the familiar and the utterly new: like you suddenly have access to a catalogue of songs that, although you’ve never heard them, you half remember as cherished favourites from a time long past.

"Before I Glare Up At The Sun Through The Top Soil" sounds like that mystical space that opens up between songs at a concert, rather than within them. It has all the force and enchantment of a wonderful accident, the life energy of a robot made of undergrowth, mud and half-dried insect corpses.

This album proves once again (to me, at least) that not everything has been said. The lo-fi positivism that Sprigs emanates in their sound is one more breadcrumb in the trail that leads to the fantastic world of sounds still to be discovered. With the rattling of household utensils, the ghostly spoken word, the submerged guitars, the south London duo seems to extract from a luminous abyss a whole series of elements that together create a sound collage in which getting lost is a vital part of the experience.

Just like the half-familiarity of the imagined The Wind In The Willows scene on Philip Mendoza’s beautifully drawn album cover, Sprigs' music seems to emerge from the hedges and the undergrowth, ready to offer a warm hug of welcome to those who bathe their journey-weary body in its sparkling river of sound.

Maybe that's what Ratty is saying to the downcast Mole: when we seem to be reaching the final horizon, condemned to reside only in the world that we already know, don’t despair. There will always be someone out in front, just past where we ourselves can see, ready with new revelations. This is, I think, what Sprigs are doing on this record, letting us know that the world isn’t tired, that we can still be astonished. Look to the ground, spread the word.

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